El chocolate

Hablar del chocolate en época de operaciones bikini y llegada del verano es casi contradictorio. Porque no nos engañemos, el chocolate es un alimento muy calórico (de casi 550kcal por 100g) y rico en materia grasa y azúcar, que se añade para enmascarar el amargor de los polifenoles que contiene.

En éste post queremos profundizar más en éste alimento, analizar sus ingredientes y propiedades y estudiar las mil y una formas de consumirlo.

Hace más de 2000 años los Mayas ya hacían una bebida a partir de los granos de cacao, a la qué los españoles que llegaron a las Américas añadieron azúcar al encontrar la bebida demasiado amarga. De éste modo llegó a Europa donde era consumida sólo por gente de clase alta. Las tabletas y chocolatinas que conocemos hoy en día aparecieron muchos años más tarde, fruto de transformaciones y adición de otros ingredientes.

Durante su fabricación, las habas de cacao se muelen y se extrae la pasta de cacao por un lado y la manteca de cacao por otro.

De la mezcla de la pasta de cacao (como mínimo un 50%) y la manteca de cacao junto con azúcar (en cantidades que pueden variar en función de lo que queramos: si más amargo o menos) sale el chocolate negro.

Si a los dos ingredientes de base añadimos leche en polvo o condensada y azúcar, lo llamamos chocolate con leche. Finalmente, para obtener el chocolate blanco sólo conservamos la manteca de cacao a la que podemos añadir leche en polvo y azúcar.

En el año 2003 entró en vigor una normativa que permite la utilización de varias materias grasas (entre ellas el aceite de palma) en un 5% como máximo para remplazar la manteca de cacao. Estas materias grasas permiten una mejor resistencia al calor (posibilidad de crear formas varias: huevos, chocolatinas,…) y una mejor conservación a un precio más bajo.

En anteriores posts comentábamos como a finales de 2009 salía publicado en Nutraingredients, que un estudio científico demostraba que el consumo diario de un chocolate rico en flavonoides podía reducir el daño arterial y potenciar la salud del corazón.

Además, el chocolate en sí es rico en flavonoides gracias al cacao, con un alto poder antioxidante, por lo que cuanto más cacao contenga (como cacao en polvo o chocolate negro), más flavonoides contendrá.

Existen muchas formas de consumo del chocolate, desde las tabletas con diferentes cantidades de cacao, con aromas y especies hasta los pasteles en los que el chocolate es utilizado como ingrediente para crear sabrosas recetas para los más pequeños… y para los que no lo son tanto.

Las mejores fuentes de vitamina C

La vitamina C está naturalmente presente en la alimentación si ésta es suficientemente rica en fruta y verdura fresca. Los alimentos más ricos en esta vitamina son:

-          La fruta fresca, sobretodo los cítricos como la naranja y el limón, aunque también el kiwi y el mango y los frutos rojos como la cereza acerola, la fresa, la frambuesa y el arándano. Entre estos frutos los más ricos en vitamina C son el kiwi y la cereza acerola.

-          Las verduras como las espinacas, el tomate, el pimiento rojo y el verde, los espárragos y las coles.

-          Los granos de cereal, únicamente cuando estos están germinados

Las pérdidas debido a la cocción son importantes ya que la vitamina C, por el hecho de ser hidrosoluble, se diluye en el agua de cocción. Es por eso que es recomendable cocer la verdura al vapor y utilizar el agua de cocción para elaborar caldo. Aún así, la cantidad necesaria de vitamina C adquirida a través de la dieta es suficiente aunque los alimentos sean cocinados.

Además, ésta se ve alterada cuando los productos se cortan y están expuestos al aire, por lo que se recomienda reducir el tiempo de estocaje de fruta y verdura así como pelarla lo menos posible.

Los aportes diarios recomendados de vitamina C son entre 60 y 90mg para un adulto, aunque éstas necesidades se pueden ver aumentadas a 1g en deportistas, en caso de fatiga física o intelectual pero también en período de bajada de temperaturas a modo preventivo.

El déficit importante en vitamina C (menos de 10mg por día) se traduce en el escorbute, una enfermedad rara en los países Occidentales. Además, las carencias importantes se manifestan en astenias, dolores de cabeza, dolores óseos, anémias y una suceptibilidad importante a las infecciones.

Piña

En nuestro país, la piña es una fruta típica de las fiestas Navideñas y aunque podamos disponer de ella en cualquier época del año dado que se cultiva en casi todas las regiones tropicales, en el mercado la encontramos especialmente en invierno.

La piña es el más emblemático de los frutos tropicales y debe ser recogido maduro ya que una vez extraído no continúa la maduración y el contenido de azúcar deja de aumentar de forma significativa.

Algunas cifras

50kcal por 100g de piña natural y un 85% de agua, lo que lo convierte en un fruto poco energético.

Contiene una cantidad interesante de vitamina C: 19mg por 100g

Propiedades saludables

La piña contiene una enzima llamada bromelina que ejerce múltiples acciones en el cuerpo humano, entre las cuales destacan las propiedades antiinflamatorias, la mejora del sistema circulatorio y cardiovascular y la mejora de la digestión. Es importante destacar que esta enzima se encuentra únicamente en el fruto fresco y no en la piña en conserva o tratada de otro modo.

Además, destaca también la presencia de polifenoles que poseen propiedades antioxidantes. Estos compuestos pueden contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares, cáncer y enfermedades ligadas al envejecimiento, neutralizando los radicales libres del cuerpo.

Contrariamente a lo que mucha gente piensa, la piña no es adelgazante ya que no actúa sobre la grasa del cuerpo sino que participa únicamente en el proceso de digestión, por lo que no es el consumo de ésta fruta lo que permite perder peso.

Consejos e ideas

La piña se conserva hasta 2 días a temperatura ambiente, aunque es aconsejable ponerla en el frigorífico, donde se puede guardar hasta 1 semana.

Lo más habitual es consumir la piña a modo de postre, ya sea al natural, en macedonia, mezclada con un yogur,… aunque también existen muchas recetas donde la piña se añade a sabores salados como en ensaladas, pizzas, tortillas o por ejemplo un cóctel de piña y gambas, un entrante festivo y ligero.