La zanahoria, muy presente en nuestra cocina, posee una riqueza nutricional
muy importante, hecho que la convierte en protectora de enfermedades cardiovasculares y de algunos cánceres y enfermedades ligadas al envejecimiento.
Es un alimento relativamente económico que encontramos todo el año y que se conserva fácilmente en el frigorífico. Con ella podemos hacer multitud de platos y recetas, des de los más convencionales hasta los más originales.
Algunas cifras
El aporte energético es moderado: 33kcal por 100g de zanahoria cruda.
Consumiendo 100g de zanahorias cubrimos la mitad de los aportes diarios en vitamina A
Propiedades saludables
La zanahoria es una excelente fuente de carotenoides (como el beta caroteno, la luteína o la zeaxantina), con efectos antioxidantes muy eficaces contra los radicales libres y por tanto contra la aparición de ciertos cánceres, enfermedades cardiovasculares y enfermedades ligadas al envejecimiento como las cataratas.
Una vez ingerido, el beta caroteno es convertido en vitamina A, una vitamina que ejerce muchas funciones en nuestro organismo. Entre ellas destaca su colaboración en el crecimiento de huesos y dientes, la estimulación de las funciones inmunitarias y el desarrollo celular importante en la piel, la visión, uñas, cabello, etc…
Además son ricas en fibras, lo que le confiere la propiedad de prevenir el estreñimiento e incluso de reducir los niveles de colesterol y prevenir la ateroesclerosis como han señalado algunos estudios científicos. Se atribuye especialmente este efecto a las pectinas que tendrían una acción “secuestradora” de los ácidos grasos.
Consejos e ideas
Al comprar las zanahorias estas deben ser de color naranja intenso con las hojas vigorosas y verdes, aunque en casa debemos conservarlas como máximo una semana y con las hojas cortadas dado que éstas pueden disminuir su valor nutritivo.
La zanahoria la podemos consumir cruda en ensaladas o en aperitivo con alguna salsa, al vapor o al horno en acompañamiento a carne o pescado, o en puré con patata y verduras. Una idea más arriesgada es consumirla en zumo junto a tomates o naranjas o hacer un pastel de zanahoria o carrot cake.