En nuestro país, la piña es una fruta típica de las fiestas Navideñas y aunque podamos disponer de ella en cualquier época del año dado que se cultiva en casi todas las regiones tropicales, en el mercado la encontramos especialmente en invierno.
La piña es el más emblemático de los frutos tropicales y debe ser recogido maduro ya que una vez extraído no continúa la maduración y el contenido de azúcar deja de aumentar de forma significativa.
Algunas cifras
50kcal por 100g de piña natural y un 85% de agua, lo que lo convierte en un fruto poco energético.
Contiene una cantidad interesante de vitamina C: 19mg por 100g
Propiedades saludables
La piña contiene una enzima llamada bromelina que ejerce múltiples acciones en el cuerpo humano, entre las cuales destacan las propiedades antiinflamatorias, la mejora del sistema circulatorio y cardiovascular y la mejora de la digestión. Es importante destacar que esta enzima se encuentra únicamente en el fruto fresco y no en la piña en conserva o tratada de otro modo.
Además, destaca también la presencia de polifenoles que poseen propiedades antioxidantes. Estos compuestos pueden contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares, cáncer y enfermedades ligadas al envejecimiento, neutralizando los radicales libres del cuerpo.
Contrariamente a lo que mucha gente piensa, la piña no es adelgazante ya que no actúa sobre la grasa del cuerpo sino que participa únicamente en el proceso de digestión, por lo que no es el consumo de ésta fruta lo que permite perder peso.
Consejos e ideas
La piña se conserva hasta 2 días a temperatura ambiente, aunque es aconsejable ponerla en el frigorífico, donde se puede guardar hasta 1 semana.
Lo más habitual es consumir la piña a modo de postre, ya sea al natural, en macedonia, mezclada con un yogur,… aunque también existen muchas recetas donde la piña se añade a sabores salados como en ensaladas, pizzas, tortillas o por ejemplo un cóctel de piña y gambas, un entrante festivo y ligero.