La castaña, de consumo muy típico en otoño e invierno coincidiendo con su época de recolección, es el fruto del castaño, un árbol del que existen varias especies originarias de Europa y de América del Norte.
En muchos países Europeos como España, Italia y Francia la castaña ha formado parte de la alimentación de base de las regiones montañosas donde los cereales escaseaban y ésta era la principal fuente de hidratos de carbono.
Algunas cifras
180kcal por 100g, lo que lo convierte en un fruto muy energético.
Existen más de 700 variedades de castaña en Europa.
Un 2/3 de los lípidos que contiene son ácidos grasos insaturados.
Propiedades saludables
Si bien es cierto que es un fruto altamente energético, la castaña contiene menos de la mitad de hidratos de carbono que la mayoría de otros frutos secos o oleaginosos como la nuez, avellana y almendra.
Además se caracteriza por tener un muy alto contenido de potassio y en hierro, nutrientes indispensables para el buen funcionamiento muscular.
Del mismo modo que para los frutos oleaginosos, varios estudios epidemiológicos y clínicos asocian su consumo a efectos positivos sobre la salud como una disminución del colesterol y del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Consejos e ideas
La castaña debe ser ser brillante y debemos asegurarnos que la corteza esté dura antes de cocinarla y consumirla. Si la queremos asar, la lavaremos y luego practicaremos una incisión en su corteza para evitar que ésta estalle por culpa del calor.
La podemos cocer al horno, en una sartén o simplemente hervida con agua. En su forma natural también puede formar parte de ensaladas o purés y finalmente no dudeis en consumirla confitada o en forma de mermelada.
En ésta época del año nos será fácil encontrar vendedores ambulantes que asan las castañas en contenedores metálicos y luego venden en cucuruchos de papel, aproveches!